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jueves, 21 de julio de 2011

La utilidad de Internet en el proceso de migración

Virginia hizo un comentario en un post que escribí hace un tiempo y eso me hizo pensar en la utilidad de Internet en el proceso de migración, algo que no todos los inmigrantes ni los que los asesoran en el proceso tienen siempre en claro.
Todavía hoy, luego de 5 años de haberme instalado en Québec, me ocurre que desde la universidad algunos estudiantes de maestrías o doctorados hacen correr la voz de que necesitan inmigrantes que respondan a sus grillas de encuestas para determinar la importancia del contacto por Internet en el proceso de inmigración, ya sea en la etapa de información previa hasta el momento de insertarse laboral y socialmente en su nuevo país de acogida.  Cuando veo cuánto se repiten estos intentos, me sonrío porque pienso cuántas repeticiones hacen falta para que un conocimiento sea probado.  Y será porque tal vez una realidad no forma parte de los conocimientos compartidos hasta que las cosas se comprueban, se escriben y se publican!

No todas las personas tienen facilidad, aún hoy, para darse cuenta del enorme potencial que tiene la comunicación a través de Internet, democratizando la información, dando a cada cual la posibilidad de expresarse con quienes quieran compartir puntos de vista.
Recuerdo que cuando comenzamos nuestro proceso de inmigración a Canadá, empezamos a buscar distintos foros de Internet para asesorarnos.  Era una época (aunque no haga tanto tiempo, parecen décadas en cuanto a la popularización de estos modos de comunicación) donde no existían tantos blogs de personas que cuentan su proceso ni tantos sitios de fotos ni menos aún Googlemaps, con su facilidad para “situar al muñequito amarillo” sobre las coordenadas del departamento que nos ofrecen para alquilar, saliendo a recorrer el barrio, observando la fachada de la propiedad y… tantos etcéteras! 
En la época que comenzamos nuestro proceso, no existían tantas cosas que existen hoy, pero sí podíamos contar con los foros de inmigración que resultaron de una utilidad fantástica para nosotros.  Nos pusimos en contacto con grupos de argentinos y otros latinos que vivían en las ciudades que nos interesaban como futuro hogar.  Y allí empezamos con nuestras preguntas.  Pronto nos enteramos que se hacían en nuestra ciudad reuniones de personas que estaban encarando el mismo proceso, que se encontraban para conversar y compartir información y allí íbamos, con nuestro temor a lo desconocido, porque no siempre es fácil presentarse por primera vez en un grupo de gente que ya se ha visto antes.  A veces se reunían para despedir a una familia o persona sola que viajaba.  A veces, alguien que ya vivía en el sitio que nos interesaba, llegaba de visita y nos hacía el honor de sentarse con nosotros a comentar, de primera mano, sus experiencias.  Si bien estos encuentros eran insuperables a nivel de la información que necesitábamos, una “yapa” como decimos en Argentina con todo aquello que viene extra, como de regalo, era el contacto humano entre pares, la posibilidad de hablar de nuestros miedos y nuestras esperanzas.  Las personas que están llevando a cabo un proceso de emigración deben enfrentar un verdadero revoltijo emocional que normalmente no tienen con quien compartir: muchos guardan silencio frente a sus familias, o porque sienten que no serán comprendidos o porque quieren ahorrarles angustias hasta tanto no tengan las cosas más seguras.  A veces, con los amigos,  también se guarda silencio porque muchos reaccionan mal, no saben cómo expresar su pena por la futura separación (de la que no siempre son conscientes)  y hasta pueden mostrarse indiferentes, o peor aún, agresivos y descalificadores frente al proyecto de la persona que quiere emigrar.  Es así como estos encuentros servían no sólo de información sino también de válvula de escape de tanto vapor emocional.

Cuando el momento se iba acercando, iban y venían mails desesperados que comentaban los progresos y los obstáculos, gritos de ayuda y pedidos de información de momentos en los que el proceso parecía detenerse o demorarse por un papel que falta, por una crisis de último momento: enfermedades repentinas, esguinces y fracturas, quiebras económicas, crisis laborales, obstáculos con la venta de las propiedades y tantas otras dificultades grandes de cosas que nos ocurren, claro, cuando estamos enfrentando cambios grandes.
Entonces, estaba el grupo presente ya sea en persona o virtualmente, dando apoyo, animando y explicando, enviando a la distancia exclamaciones de júbilo cuando los obstáculos se resolvían y el proceso parecía ponerse en marcha otra vez.

Como no todo son rosas, en los foros de Internet, si estos son mas o menos abiertos y no moderados, nunca falta algún flamer que oculta su identidad para dar rienda suelta a formas de compensar su frustración y sus decepciones tratando de molestar a otros.  Pero su aparición se reduce a la nada cuando el grupo está ocupado en su propia tarea útil y los manda de paseo o los ignora.

Mapas, vínculos de sitios de Internet, comparación de precios, páginas con direcciones de organismos, indicaciones de cómo resolver un trámite, listas de escuelas por barrios, descripciones de pasos a resolver, listas de cosas a traer, chistes, canciones, sugerencias de películas a mirar, consejos, saludos, preguntas… todo viajaba envuelto en el sobre virtual del mail para saludar a los ansiosos aspirantes a inmigrantes.  Con el tiempo, se incluyeron las conferencias por Skype u otros soportes, en tiempo real, donde la posibilidad de la voz ponía risas, tonos y exclamaciones a esa mano tendida a través de los kilómetros.  Y luego, al llegar a la ciudad elegida, algunas caras reales de aquellos con los que habíamos compartido tantos momentos virtuales nos hacían comprender que esos contactos a distancia habían sido más reales que muchos de nuestros encuentros con personas que ya conocíamos!

Durante el proceso de instalación, nunca falta un mail de alguien que –ya en el momento de renovar  sus cosas- aparece con la pregunta: “Alguien necesita una lavadora y secadora que funcionan bien?  Yo acabo de comprarme unos nuevos así que, avisen en las próximas 48 horas quien lo necesite porque se van al Ejército de Salvación!”.  “Gente, el sábado 6 de agosto nos reunimos para el asado anual en Sherbrooke, 4 dólares la entrada y hay kayacs y botes libres para el que quiera… Incluye el carbón para los que llevan carne, che!” (ya está, ya pasé el aviso!).

Asi que cuando me vengan de nuevo a preguntar para qué sirve Internet en esta comunitaria aventura de migrar, les voy a hacer leer este post y a ver este extracto de Youtube:





martes, 7 de diciembre de 2010

Más sobre la psicología en Canadá… y sobre emigrar y conseguir trabajo

Aquí David me pregunta sobre el ejercicio de la psicología en Canadá y de sus posibilidades.  La respuesta requiere tanto espacio que excede el sitio de los comentarios así que aquí va...

Buen día psicóloga argentina.

Me presento: soy David, psicólogo colombiano. He venido teniendo varias inquietudes relacionadas con el proceso de migración a Canadá, sin embargo, he revisado los links de la embajada y trámites relacionados. Pero, en éste momento, mi pregunta apunta a lo siguiente:
1)Cómo ejerce el psicólogo en contextos como el social y el clínico de la salud?, hay apreciación del quehacer en éstas áreas?.
2)Revisando los comentarios acerca del ejercicio como psicólogo y la previa aprobación de Quebec, los servicios sociales en qué consisten?, hay posibilidad de vincularse con estos? de qué forma?.
3)Al llegar directamente a Toronto por ejemplo, qué tan facil se consigue un trabajo en dichos servicios sociales?.
4)La salud mental en Canadá como es entendida?, y la psicología es entendida como una ciencia de la salud o una ciencia social?.
5) por último (discúlpame por preguntar tanto pero creo que eres una persona que realmente puede orientar al respecto), Cúanto tiempo se lleva - en términos generales- vincularse laboralmente en alguna área que se relacione con la psicología?.

Psicóloga Argentina, agradezco enormemente este espacio. Un abrazo. 
Gracias por tu oportuna colaboración.




Hola, David!  Contestando a tus preguntas…

Por supuesto que hay reconocimiento de las distintas áreas del quehacer psicológico, tanto el clínico como el social, el jurídico, el experimental, el rol del psicólogo en recursos humanos y en las distintas especialidades que existen en la psicología en general, inclusive en la investigación, y especialmente, ésta es un área que no está presente en muchos países y aquí recibe un gran apoyo.  Hay una escala de salarios para el psicólogo pero te diría que en el área clínica hay más respeto de esa escala que, en comparación –al menos en Québec- en el área social, donde se suele contratar menos psicólogos y más trabajadores sociales u otro tipo de profesionales con una licenciatura.  No es tan común que pidan psicólogos (salvo para puestos de dirección, o como jefes de equipo o para cargos de supervisión) pues en el área social los sueldos son bajos y no se justifica pedir psicólogos (a los que se exige un doctorado) para desempeñar esos trabajos.  Estamos siempre hablando de psicólogos aprobados por el colegio de psicólogos.  Nada quita que tú con tu licenciatura en psicología de tu país trabajes en el área social como agente de relaciones humanas.  Pero eso tiene un salario por hora de unos 11-15 dólares mientras que un psicólogo aprobado por el colegio tiene (al menos en Québec que es donde resido) un salario de 28 a 38 dolares, según experiencia.  La consulta psicológica, cuando trabajas en consultorio, asciende entre 80 a 120 dólares la hora. Y si eres un consejero en relaciones humanas y y logras trabajar por tu cuenta, tal vez tengas que cobrar entre 40-50 dólares la hora y no más.  Y por supuesto, como todo trabajo autónomo deberás calcular lo que gastas en sostener tu consulta, tu papelería, tu contador, tu vehículo, y prorratearlo con las horas que te quedan libres en la consulta y estás ahí sin consultantes.  Ya ves que los salarios cambian según exigencias de diplomas y según si trabajas en relación de dependencia o por tu cuenta, como sucede en todas partes.

Para saber qué son y cómo trabajan los servicios sociales debes visitar la página del ministerio de inmigración a Canadá, por ejemplo, y desde allí verás cómo y cuándo entrar en contacto con ellos.

Para saber cómo de fácil (o de difícil) consigues trabajo en una determinada ciudad te aconsejo mirar las ofertas de empleo en dichas ciudades y evaluarlas según tus competencias para ver cuánta oferta hay en tu área en esa ciudad.

Puedes hacer una rápida búsqueda en Google y así obtendrás muchas páginas que hablan sobre la psicología en Canadá y filtrar de allí el área de tu interés.  Te recomiendo hacerlo pues es muy interesante cómo en la búsqueda se aclara y afina nuestro pensamiento: mientras ganamos conocimiento de los aspectos  que nos interesa conocer, las dudas se centran sobre temas más puntuales y nuestro dominio  mejora cada vez y se vuelve más específico a nuestra área de interés.

Te diría que –como en todos los países- el tiempo que lleva a cada uno vincularse laboralmente es muy variable pues depende no sólo de la oferta en cada lugar sino de las competencias del que busca, de su capacidad para buscar, de su habilidad para pasar exitosamente una entrevista.  Y aclaro, porque es muy importante: aquí se agrega no sólo el dominio del idioma (además aquí en Québec, según la zona, se trata de dominar muy pero muy bien no sólo el francés sino también el inglés) sino también sintonizar con la cultura y el savoir faire del lugar.  Son tantas las variables como en cada país, solo que cuando la búsqueda la realizas en tu propio  país no estás tan consciente de esas variables y no las tomas en cuenta… Pero esas variables están y puedes hacer la prueba: imagínate que eres un selector de personal en Colombia y debes contratar a un psicólogo para un puesto determinado.  Qué competencias le pedirías y qué tomarías en cuenta en la entrevista?  Ahora, imagina que esas competencias te las piden en otro país, agrega las competencias de idioma y el conocimiento del mercado laboral del lugar y tendrás una visión del desafío mayor que representa.  Hay mucha más oferta laboral que en nuestros países pero como psicólogos extranjeros tenemos que hacer frente a este desafío adicional que implica el idioma y la cultura. 

Mi opinión es que un proceso de migración implica muchas áreas que exceden la cuestión profesional.  Para que un proceso migratorio sea exitoso en las distintas áreas de nuestra vida que están involucradas, es necesario, a mi entender, tener bien en claro por qué se quiere emigrar y por qué se elige ese país en particular.  La migración toma tantos aspectos de la vida personal y familiar que el trabajo que uno hace no es el aspecto más importante.  A tal punto pienso esto, que me parece que tiene mejores chances de ser felíz con la decisión una persona que haya contemplado las áreas personal, familiar y social del proceso que aquella que sólo mira al aspecto laboral y económico.  Hay muchas personas que habiendo conseguido un trabajo mucho mejor que el que tenían en su país y gozando de un satisfactorio nivel de vida, económico y profesional deciden volverse a su país porque no son felices con los otros aspectos de la migración.
Tal vez haya que estar dispuesto a trabajar de cualquier cosa posible, en conexión con tus gustos y competencias, y a partir de allí ir viendo hacia donde orientar tu carrera.  O especializarte en un área que tal vez no conocías.  O estar abierto a descubrir tu pasión por una especialidad que en tu país no existía o no estaba promocionada.
En fin, creo que las preguntas sobre la profesión que hacemos cuando todavía no comenzamos a averiguar y a pensar sobre el lugar al que queremos emigrar están muy sesgadas por nuestra visión de nuestro propio país.  Les recomiendo meterse a fondo con el proyecto migratorio como un proceso integral que involucra a la persona y a su familia, no sólo la que acompaña sino también la que se queda.  Luego, y recién luego… explorar sobre la profesión.  Aún en los casos de real vocación, el tiempo vital para comenzar a pensar en la profesión ya verán que comienza a aparecer luego de haber podido atender a todos los otros aspectos de la migración en la vida personal y familiar.  

jueves, 26 de agosto de 2010

Psicodrama: una psicoterapia especialmente en grupo

El psicodrama es un recurso psicoterapéutico* que facilita la representación (dramatización, puesta en acción) por parte del paciente de hechos de su pasado, o de sucesos futuros, reales o imaginarios, externos o internos.  Esta puesta en acción permite experimentar esos hechos como si estuviesen sucediendo en el presente.  De esta forma es posible detectar situaciones complejas que el relato solo no permite detectar así como  ensayar distintas respuestas.




Al ser un abordaje que hace intervenir al cuerpo en sus expresiones (gestos, movimientos, vivencia del espacio y las distancias con los otros), el psicodrama, puede ofrecernos una visión más amplia y más rápida que la que nos ofrecen las psicoterapias puramente verbales.  Es difícil muchas veces superar nuestras propias excusas, cambiar esos discursos repetitivos en los que caemos sin darnos cuenta.  Sin embargo, frente a una imagen, o jugando una situación no podemos menos que enfrentar lo que necesitamos cambiar.   La acción demanda una toma de posición, una reacción que hay que tomar.  Y no dramatizamos –como decía Lemoine- lo que queremos sino lo que podemos.  Esto quiere decir, que aquello que podemos poner en escena es el reflejo de lo que podemos hacer en la vida cotidiana.  Lo que pudimos lograr al jugar la escena, casi seguramente vamos a poder lograrlo en la vida. 

Al proponer un modo de experimentación, el psicodrama nos brinda la oportunidad de una visión tridimensional. Las escenas que jugamos tienen un impacto y una vigencia maravillosos porque salen de nosotros mismos y llegan a nosotros mismos a través de múltiples estímulos (visuales, auditivos, táctiles, kinestésicos).  La situación de juego nos ayuda a incorporar la fantasía y el humor, liberando la creatividad y desdramatizando, valga la paradoja verbal- las situaciones, haciéndolas menos trágicas, más manejables.

Decimos que se trata de una “re-creación” de los hechos cuando una situación del pasado al ser revivida en el presente aporta un conocimiento nuevo superando la experiencia original.  Se trata de una nueva “creación” donde la persona es capaz de detectar, junto con el terapeuta y gracias al apoyo del grupo, emociones de las que no era consciente en el momento de vivir la situación real, captar las alternativas disponibles que no le eran evidentes, ensayar sin riesgos otras actitudes, animarse a probar otras formas de reaccionar.



Durante el trabajo en grupo de la terapia psicodramática se utilizan distintas técnicas (inversión de roles, soliloquios, proyección en el futuro, representación de un sueño, juegos).  Estas técnicas nos ayudan a:
-Darnos cuenta de pensamientos, emociones, motivaciones profundas
-Lograr una mejor compresión del punto del punto de vista del otro, vernos desde afuera, al experimentar la imagen que proyectamos en los otros
-Descubrir competencias, capacidades nuevas y poder ensayar respuestas más saludables y creativas en nuestra vida cotidiana.

No hace falta ninguna experiencia previa en ninguna técnica teatral.  Aun las personas más introvertidas pueden participar de una terapia psicodramática grupal pues cada uno participa a su tiempo, gradualmente, involucrándose desde el nivel de protagonismo que le resulta confortable manejar.


La forma grupal en psicodrama es muy importante porque en ella se basa el aprendizaje sobre los aspectos profundos de nuestro ser, trabajando  sobre la forma en la que nos vinculamos con los otros.  En el grupo, los integrantes se “prestan” entre sí sus conocimientos y experiencias en la vida, con la pareja, la familia, con los amigos y la profesión enriqueciendo su autoconomiento y experimentando, como en un verdadero laboratorio para la vida, nuevas maneras de relacionarse.

Aquí lo explican con entrañable simplicidad esta pareja que viene dedicando años de trabajo en la formación de psicodramatistas, Yuyo Bello y Jaime Winkler, de la Escuela de Psicodrama y Sociometría de México.

 

“Además de hacerlo al esclarecimiento de conflictos emocionales, el método psicodramático también puede ser aplicado al desafío del desarrollo de las potencialidades humanas.  La dramatización permite al individuo recuperar muchas dimensiones de su experiencia personal desdeñadas por la sobreintelectualizada sociedad contemporánea: creatividad, espontaneidad, drama, humor, emotividad, vitalidad, sentido lúdico, danza ritual, movimiento corporal, contacto físico, fantasía, música, comunicación no verbal y un extenso repertorio de roles.  La civilización occidental ha relegado muchas de esas actividades a la infancia, el teatro o la mitología, y arrebatado así a nuestro espíritu sus más ricos tesoros.  Es esencial apreciar la vitalidad que sólo puede surgir del contexto del juego y cultivar y perfeccionar este último para preservar el espíritu de la niñez en la vida adulta (Blatner y Blatner, 1988).  Esas actividades también afianzan en el individuo un sentido verdaderamente pleno y relativamente flexible de su auténtico ser.  A causa de ello, la integración a nuestra existencia de los mundos vivenciales de los sentimientos, la sensación y la imaginación bien podría ser una de las metas primordiales de la pedagogía y la psicoterapia contemporáneas.
Adam Blatner, 2005:  El psicodrama en la práctica.  Editorial Pax México.






Por Psicodrama en Montréal ver:


Grupo de terapia psicodramática






* El psicodrama también se utiliza en terapia de parejas y familiar, en la educación, en el análisis organizacional y en la comunidad.


Algunos vínculos para explorar sobre psicodrama:




Moreno Institute



























martes, 17 de agosto de 2010

La historia de las cosas

En setiembre de 2001 estuve en Guatemala, invitada por un colega que me solicitó coordinar tres talleres durante un congreso de management.  Los últimos dos días los dediqué a pasear y como mis tiempos no coordinaban con los de ninguna excursión organizada, contraté un guía que me llevó con su 4x4 a visitar el volcán Atitlan y el mercado de Chichicastenango.
Todavía hoy, tras casi una década, y acompañándome desde mi traslado de Argentina a Canadá sigo adornando algunos muebles y muros con tapices que compré esa mañana.  Cada vez que los miro recuerdo la cara de desaprobación del guía:  "Señora, usted no entiende...  No comprende que ellos esperan que usted le baje el precio? Usted DEBE ofrecerle menos!".  Pero...cómo podía ofrecer menos por un bordado a mano que  debe haber llevado no menos de una semana de trabajo a tiempo completo?  Menos de 20 dólares???
Finalmente, los únicos "regateos" fueron los que hizo el guía, que con un gesto me hizo callar y frenó mi mano lista para sacar el dinero del bolso.   "Usted no entiende que en el precio ya está calculado el dinero que usted le va a bajar?!"  Y con otro gesto de desconcierto, se hizo cargo de varias de mis compras.
Nueve años después, recorriendo estanterías de un conocido negocio de decoración en Montréal, vuelvo a preguntarme cuánto habrá pagado el comercio por ese almohadón bordado que ellos venden a 15 dólares.  Cuánto habrá recibido la persona que lo bordó?

El video que quiero compartir hoy fue conducido por Annie Leonard y doblado al español por la Fundación Puntos de Encuentro - Nicaragua.

"Desde su extracción hasta su venta, uso y disposición, todas las cosas que hay en nuestras vidas afectan a las comunidades, y sin embargo la mayoría de todo esto se oculta. La Historia de las Cosas es un DVD entretenido, dinámico y cargado de datos, que describe en 20 minutos el lado oculto de nuestros patrones de producción y consumo. La Historia de las Cosas expone las conexiones entre una gran cantidad de problemas ambientales y sociales, y hace un llamado a que nos unamos para crear un mundo más sustentable y justo. Les enseñará mucho, les divertirá y puede que cambie para siempre la visión que tienen sobre las cosas."

viernes, 13 de agosto de 2010

Volver? A dónde?

Cuánto más recorro este camino de psicóloga emigrante, migrante, inmigrante... cuánto más trabajo con los pacientes en todas estas incertidumbres propias de lo humano, más me convenzo de que siempre está presente una fantasía de volver.




Volver para encontrarme de nuevo con...

Volver para que me vean, para que me digan cómo me ven...

Volver para ver cómo está X...

Volver y mostrarle a Fulano y Zutana todo lo que pude lograr ...

Volver para ver cómo me siento ahí.

Volver para saber si me recuerdan...

Volver para no terminar de quedarme.


Hay un fragmento de una poesía de Neruda que dice:

"Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos".

Y si no somos los mismos, cuando volvemos, a dónde volvemos?

miércoles, 2 de junio de 2010

No quiero ser

Hola doctora: 
Mi problema ha estado relacionado con un trauma que acarreo de la niñez, desde pequeño en mi casa mis hermanos me calificaban como un gay. Después los amigos de mis hermanos se acercaron con malas intenciones y uno me tocaba y acosaba todo el tiempo. Con el tiempo (tengo 18 años) me preguntaba si encontraba en ellos el cariño de mis hermanos, pero yo los buscaba. Hasta que hace un año tuve relaciones sexuales con esos mismos pero ahora yo los busque. Después de estar con ellos siento que los odio y me arrepiento profundamente de haber hecho lo que hice. 
Mi pregunta es que si con estos sucesos corro el riesgo de ser gay, por que la verdad estoy muy confundido y no sé qué hacer. No quiero ser gay,  yo imagino mi futuro de otra manera.  Ayúdeme a superar este problema, quiero  formarme como un verdadero hombre. 




Lo que puedo entender desde tus primeras líneas es que estás sufriendo mucho porque ante todo, no te aceptas.  Hay en ti una profunda condena hacia tus emociones, deseos y sentimientos.  Esa condena puede estar formada, en parte, por el hecho de que has vuelto como una crítica hacia ti mismo esta desaprobación que sentías en tu entorno.  






Eres tu mismo quien tiene que decir lo que está bien o mal para ti.  Siempre que puedas pertenecer a la sociedad aceptando no hacer daño a nadie, aceptando las reglas del conjunto, en lo que hace a tus afectos, a tu sexualidad, a tus elecciones privadas, tienes todo el derecho de decidir por ti mismo qué es bueno y qué es malo para ti.  En materia sexual, y desde un punto de vista de salud psicológica, todo aquello que hacen las personas de MUTUO CONSENTIMIENTO Y QUE LES HACE FELÍCES, está bien.  Transgredir una tendencia en uno mismo es fuente de profundas frustraciones y créeme que no es gratuito, cuando uno se frustra y vive así, privándose de ser quien de veras es, eso genera grandes resentimientos.  Si uno no es felíz, no puede permitir y favorecer la felicidad de los otros.  Aún cuando conscientemente aceptes que otros vivan sus vidas como quieran, si te frustras por no permitirte escuchar tus emociones y tus deseos, no serás capaz de dar lo mejor de ti.  


Tienes un gran trabajo que hacer contigo mismo para despegarte de la crítica ajena y descubrir por ti mismo quién eres.  Tu puedes ser un verdadero hombre, sabes?, eso que llaman "la hombría de bien", la honestidad, la confiabilidad, la capacidad de sostener a otro, todo eso va mucho más allá de quién te atraiga eróticamente.  Solo si decides que te aceptarás seas como seas y tratarás de ser auténtico, de no mentirte ni forzarte a ti mismo, solo así podrás ser cada día mejor.


Me preocupa cuando dices que odias a esos jóvenes. Si los odias porque sientes que te han forzado, que en cierto sentido han abusado de ti cuando no podías defenderte, hay un trabajo que hacer para aclarar las consecuencias de haber sufrido un abuso en tu infancia.  Pero si los odias porque ellos representan la manera en que puedes sentirte atraído hacia personas de tu mismo sexo, en realidad te estás odiando a ti mismo y a tus elecciones.  



Si hay en ti una tendencia a ser gay, si la fuerzas serás infeliz y harás infelices a otros.  Ahora, el problema fundamental puede ser el miedo que tienes a la condena del entorno.  Debo decirte que conozco en forma personal muchas personas gay, integras,  honestas, gente maravillosa que supo aceptarse y elegir una pareja y construir un hogar con respeto y admiración por el otro, mucho mejor que muchos heterosexuales y algunos pseudo heterosexuales que manejan una fachada para el mundo.  Si aceptándote descubres que esto es una etapa en tu vida, y decides quien eres y como eres, habrás madurado.  


Las personas no somos enteramente hombres o mujeres, salvo desde el punto de vista biológico. En la forma que constituimos nuestro "ser en el mundo" y con los otros, hay muchos aspectos tanto femeninos como masculinos que conforman nuestra identidad.  Aprender a descubrir quienes somos y qué clase de personas valoramos va mucho más allá de que esas personas sean hombres o mujeres.  
Creo que sería muy valioso que trabajaras con un psicoterapeuta todo esto.  

miércoles, 26 de mayo de 2010

Dónde estás, libertad?

Paul S.Taylor entrevistó a una pareja de migrantes mexicanos que fueron obligados a retornar durante la época de la gran depresión: «Le dije a Paulino que estaba haciendo un cántaro. Paulino: qué crees que es mejor, estar allá en Bethlehem, Pennsylvania o aquí en San José Tateposco? Y mientras seguía haciendo el cántaro me respondió: Señor, yo creo que es mejor estar aquí en Tateposco. Y cuando le pregunté por qué pensaba eso, me respondió que aquí había más libertad. Luego le pregunte lo mismo a su esposa, que estaba amasando el barro para Paulino. Y sin dejar de trabajar, me respondió que para ella era mejor vivir en Bethlehem, Pennsylvania. Y entonces repliqué: ¿por qué? y ella inmediatamente me respondió,
que allá, había más libertad, allá, sólo había que darle una vuelta a la perilla para que se encendiera el gas y aquí había que ir al cerro a buscar leña. Y ellos dos entendían perfectamente la respuesta que cada quién había dado. De este modo, con la misma pregunta yo obtuve la misma respuesta, pero argumentaciones completamente
opuestas de acuerdo al género». 





ENSAYO TEÓRICO SOBRE LA MIGRACIÓN DE RETORNO. EL PRINCIPIO DEL RENDIMIENTO DECRECIENTE
JORGE DURAND
Cuadernos Geográficos, 35 (2004-2), 103-116