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viernes, 28 de noviembre de 2008

El tiempo es oro

Y hay lugares donde el oro no sirve y el tiempo sí!!

Soy una apasionada de las utopías. Qué le voy a hacer?!: nací bajo el signo de Acuario y para aquellos que creen en la astrología eso me marca para mirar siempre adelante, ser zigzagueante en flechazos de saber intuitivo, el camino que indica el cerebro derecho. Como yo no creo en la astrología pero que la hay, la hay... Ayyy!!!!!!!!! entonces les tiro la punta.

Pero vivo en el planeta Tierra, después de todo, y algo de la razón tengo que poner en juego. Las utopías son esos lugares a donde nunca se llega pero que son siempre tan útiles como faros que iluminan la dirección hacia donde queremos caminar, lo que Roy nos muestra con una imagen.




Y caminando se llega a algun lugar.  


Y a veces, como nos pasa con Internet, uno empieza buscando una cosa y no sabe dónde termina.  Y de eso está hecha la vida, de elecciones cotidianas que hacemos mientras vamos caminando en alguna dirección. Internet fue, en un primer momento, como todas las revoluciones, una utopía.  Como La isla, de Aldous Huxley que en la ficción nos cuenta de un idílico mundo posible que se vuelve imposible si está rodeado de corrupción.  Pero lo interesante que tiene la utopía es que es indestructible: es una idea para tomarla desde distintos ángulos y en nuestro empecinamiento, alguna va a andar.
La lamparita incandescente fue el intento número ???? (alguien que lo busque y si me viene con la respuesta, tendrá un premio) del mago de Menlo Park, Thomas Alva Edison que por suerte consideró que sus intentos no terminaban en fracasos sino en soluciones a otras cosas que no eran la que él buscaba en ese momento.



He caminado y recorro y seguiré buscando esos revolucionarios espacios de economías solidarias donde en la unión se encuentra la fuerza sinérgica de la creación colectiva.  Así que con esta pequeña introducción les envío una invitación personalizada para conocer uno, visitando la página de Kroonos, el Banco de Tiempo en español.  Pueden escribirme en directo al mail que figura en mi perfil para que los "apadrine" (o "amadrine"?) y hagamos una "visita guiada".





viernes, 14 de noviembre de 2008

La escena temida

Quién más quien menos, tiene su "escena temida".  Todos tenemos alguna.  La mía es -no sé aún por qué, estoy investigando- quedarme sin combustible en el auto.  No especialmente en el mío porque ése me encargo de mantenerlo siempre lleno, sino más bien ir con alguien en el auto y que "ande al límite".  Es un temor irracional porque cada vez que imagino qué ocurriría, en caso de que el combustible se acabe de verdad, sé que uno cuenta con muchos recursos:  estacionar al costado, usar el celular para llamar a familiares o amigos que aparezcan con un bidón... y en el ultimisimo de los casos, llamar a Club del automovil... y si hubiera apuro, llamar un taxi por teléfono.  Pero el temor a la situacion va mucho más allá que nuestra capacidad de resolverla.

Si estuvieramos en un grupo de psicodrama psicoanalítico, lo que hariamos seria poner "en escena" ese temor y multiplicarlo en otras escenas que se derivan de ella.  Seguramente que en la base aparecerian algunos temores que estarían muy relacionados con situaciones más profundas.  Es una ingenuidad pensar que mi temor es quedarme "de a pie".  Tal vez tendría que hacer "circular" las frases que se me ocurren cuando pienso en esa "escena" y muchas cosas saldrían a la luz.

Lo que quería destacar es que la famosa escena temida se presenta finalmente siempre.  Uno puede luchar mucho y dar muchos rodeos para mantenerla a distancia pero finalmente se encuentra con aquello de lo que uno escapaba.

Hablaba con una amiga los otros días y ella se sorprendía y se quejaba de estar inmersa (sin haberlo "buscado") en una situación de la que siempre se había ocupado de estar bien lejos.  Cómo, se preguntaba, luego de haber puesto tanto empeño por elegir algo tan diferente había terminado en la misma situación que quería evitar?

Segun como yo lo veo, simplemente le llegó el momento de pasar por ello, de enfrentarlo de una vez.  Esto de lo que  te estás defendiendo con garras y dientes, esto de tener terror de caer ahí, tanta energía puesta en  NO SER ASÍ... 

Si no estuviera tan presente, no estarías tan asustada con que te ocurra.  Creo que la vida te ofreció (y la tomaste, sin saber o a sabiendas) una escena donde te tienes que plantear estas cosas.  Tal vez es una prueba de fuego para muchas cosas que estás necesitando aprender. De lo que uno se escapa siempre es aquello que no conoce, que le atrae, que no sabe como manejar.  La unica forma de aprender es entrar en el tren fantasma e iluminarlo.

 Cuando lo ilumines, cuando veas que los monstruos eran finalmente de cartón, entonces, amiga, se te acaba el miedo, se te acaba el interés.  Ya no es necesario que vuelvas a pasar por allí.  Atravesar algo, vivirlo, padecerlo y superarlo.  Le llaman... curarse.

foto tomada del Blog Mundo Perverso

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Mejor hablar de esto que de porquerías

En el curso de español de la universidad, donde hice mi taller de títeres y teatro espontáneo en octubre hubo una clase dedicada a explicar sobre “piropos”. Es increíble lo difícil que puede ser tratar de explicar una palabra cuando el concepto no es algo propio de la cultura del alumno… Fue bastante complicado para las profesoras buscar el material de “piropos” tratando de que fueran “dichos” posibles de repetir en una clase. (los porteños deben ser –junto con los italianos- los personajes más guarangos al “agasajar” la belleza de una señora o señorita que pasa caminando por la calle).

Para nadie va a ser una sorpresa que nos causa mucha gracia –pronunciación defectuosa mediante- escuchar a alguien que no habla español reproducir el lenguaje vulgar de nuestro país o ciudad. Todavía recuerdo los primeros meses desde mi llegada mientras hacía un curso sobre el arte y la Cultura de Québec y le dije al propietario del departamento que alquilaba: “Attache ta tuque avec de la broche et pis fais deux tours”, frase que quiere decir algo así como “agarrate el sombrero con alambre y dale dos vueltas”. Esta frase “muy quebequense”, una versión de nuestra”Agarrate Catalina que vamos a galopar” quiere decir que te prepares, que va a venir un viento tan fuerte que te va a volar el gorro. (Adminículo infaltable en el invierno de Québec). Las carcajadas de Alain!!!. Escuchar una frase popular de Québec dicha con mi acento le debe haber resultado tan gracioso como nos pasó a nosotros en Buenos aires, con el carnicero chino que atendía un mercadito de Almagro: cuando le preguntamos si la carne que vendía estaba tierna nos respondió: “chiche bombón! aaaaaa manteca”. (“una manteca”, para nosotros quiere decir que parece manteca de tan tierna…y chiche bombón es como que tenés todo, los juguetes y los caramelos, completo, el sueño del pibe).

Los adolescentes nos cuentan esta escena común en el colegio secundario, por ejemplo:

“Guillaume, andá y decile a Julio el colombiano… decile… (pero escuchá bien la pronunciación eh?), decile que… “. Y ahí viene alguna frase que alude a la supuesta condición homosexual del compañero colombiano (o chileno, guatemalteco, mexicano, salvadoreño… o del país latino que venga). En otras frases en español que le enseñan a Guillaume abundan las palabras que se refieren al sexo ya sea para “mentar a la madre” como dicen los españoles, poner en duda la reputación de una hermana, enviar al susodicho a la… de las integrantes femeninas de la familia (madre, hermana, abuela, tía...)

Estos “pícaros” adolescentes intentan instalar en Julio la duda de quien habrá sido el generador del mensaje (para lo cual habrá que haberle hecho repetir a Guillaume frases en español que no sean muy transparentes respecto al latino país de procedencia del bromista).

La anécdota termina en general con una especie de clase de cultura latinoamericana para un desconcertado Guillaume con el objeto de explicarle que no hay en la broma ningún prejuicio hacia la homosexualidad sino que la persistencia de la alusión a la condición de homosexual es una especie de insulto aunque el insultante no tenga nada en contra de la homosexualidad. “A ver… Guillaume, cómo te explico?? Nada que ver, no es que haya nada en contra… es que... quedó en el lenguaje. Y por eso le causa gracia a Julio también. Entendés, no? No? Bueno, no entendés. La próxima te explico de vuelta, no es fácil, no... No… Tampoco es que tengamos ningún problema con la apertura sexual de las mujeres, no… bueno, al menos no la mayoría pero… en fin… Otro día seguimos, si?. Sí.”

Tan complicado como que intenten explicarnos por qué les causa gracia eso que hace reír en cada cultura.

Una prueba de humor quebequense y para que vean que la musicalidad de la lengua y el manejo corporal no son taaaaaaan diferentes como podríamos creer…

sábado, 1 de noviembre de 2008

Tierras vírgenes

Es uno de esos momentos extraños e irrepetibles donde es posible contactar con la magia de lo desconocido, de lo que nunca ocurrió.


Encontré este libro de André Villiers en una de esas "mega-ventas de Garage" que se hizo en una escuela el fin de semana pasado. Me pareció que me podía servir como bibliografía adicional ya que en mi biblioteca no había mucho sobre filosofía de la estética, en este caso del teatro. Hete aquí que hoy quise darle una hojeada para ajustar mi búsqueda y me encontré que este "hallazgo", editado en 1951 no había sido leído nunca ya que una buena parte de sus páginas permanecen aún unidas entre sí. Qué loco, no?



Hoy me siento en esos raros momentos donde me transitan historias posibles de pasados, presentes y futuros alternativos. Será cuestión de relatarlas...

Buen fin de semana!