Hace algunos años, allá por abril del 2001, me encontré en Povoa de Varzim, Portugal con una psicóloga uruguaya, participábamos ambas de las actividades del III Congreso Iberoamericano de Psicodrama. Karina me contó que hacía años que estaba viviendo en Alemania así que estuve interiorizándome sobre el tema, preguntándole sobre cómo aceptaban los alemanes una técnica tan particular como el psicodrama. Yo, siempre curiosa, además, por los idiomas, y teniendo un poco lejanos en mi historia mis 4 años de aprendizaje de alemán, le pregunté: “Contame, Karina, y cuando querés detener la escena, como hacemos siempre, para mostrar algo particular que hemos visto durante la acción, como les decís? Ah… me dijo Karina… digo así: “Einfrieren!”
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